Necesitamos estudiar cada día para ser profesionales competentes. Pero aun necesitamos más conocernos para mejorar nuestro bagaje personal y cuidar con humanidad.

Nadie da lo que no tiene. La buena práctica clínica debería ir de la mano del cuidado integral de la persona. No podemos ser excelentes técnicos pero distantes. La empatía facilita la asunción de la enfermedad porque el paciente se siente atendido, comprendido y acompañado. El cuidado del médico debe ser de toda la persona por la dignidad que tiene el ser humano. El paciente debe sentir que es único por el cuidado esmerado que recibe por el profesional. No es ser paternalista ni condescendiente. Es querer servir a esa persona que sufre con esmero, con cariño. Es escucharle, quitarle inseguridades y darle herramientas para afrontar la adversidad que es la enfermedad. Es acompañarle en el dolor. Para conseguir estos objetivos, el médico debe de formarse. Debe leer y estudiar sobre los valores humanos para mejorar en sus cualidades. Debería ser parte de la formación que se imparte durante la carrera. No podemos ser médicos sin alma. Hay que fomentar el aprendizaje de los valores humanos para ser médicos completos; primero luchar por ser buenas personas mientras aprendemos a ser buenos profesionales.

Maria Dolores Garcia De Lucas
Hospital Costa del Sol

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